quinta-feira, 19 de abril de 2012

La ceguera moral




Fernando Vallejo, no El País
La foto impúdica que publicó EL PAÍS el domingo en primera plana del rey Borbón y otro cazador, ambos con escopetas y atrás de ellos el elefante que acababan de matar, me produjo, ¡otra vez!, un sentimiento que en mí se ha vuelto recurrente: asco a la humanidad. Yo he visto de niño las fotos de los decapitados de mi país, en hileras de decenas, y a veces de centenares, de campesinos conservadores o liberales descalzos (pues entonces no tenían ni con qué comprar zapatos) y con las cabezas cortadas a machete y acomodadas a los cuerpos a la buena de Dios: eran las del enfrentamiento entre el partido conservador y el partido liberal colombianos, que a mediados del siglo que acaba de pasar se estaban exterminando en esa guerra civil no declarada que conocimos como la Violencia, así, con mayúscula como se pone en España el “Rey”, y que incendió y devastó el campo de Colombia.
Ninguna de esas fotos me produjo tanto dolor, tanta perturbación como esta del periódico español. Tal vez porque desde niño no quiero a los seres humanos pero sí a los elefantes. O tal vez por lo que enmarca la foto: arriba el nombre del periódico, EL PAÍS, el único que ha llegado ser transnacional en nuestro idioma, pues ni La Nación de Buenos Aires, el diario de los Mitre, con lo grande que fue, lo logró: trascender las fronteras nacionales para ir a los cuatro rumbos del ámbito hispánico, por sobre el mismo mar. Y debajo de EL PAÍS el encabezado, el titular, insulso, banal, perverso: 'El Rey es operado de la cadera al caerse en un safari en Botsuana'.
La tragedia era esa, que el Rey con mayúscula se había roto la cadera en un safari, no que acababa de matar a un animal hermoso, inocente, que ningún daño le había hecho. Para EL PAÍS la matanza de animales grandes por diversión en África es un simple safari: para mí es un asesinato. Y adentro del periódico, llenando dos páginas, la crónica banal del percance y otra foto del Rey con el mismo cazador y adelante de ellos dos búfalos que acaban de matar. Un destino habitual para la caza mayor, dice el correspondiente titular. “España es de los países que más trofeos de grandes especies importa de África. Matar un elefante en Botsuana sale por más de 44.000 euros”. Y que “los médicos le han tenido que colocar al Rey una prótesis que sustituye la cabeza del fémur y la zona donde esta se ensambla con la pelvis”, etcétera, en ese tono neutro, imparcial, que es el que le corresponde a un gran periódico.
De entonces acá, en las horas que han pasado, ha venido la condena en las redes sociales de Internet de muchos españoles indignados porque el Rey se está gastando el dinero público en diversiones cuando España pasa por uno de sus peores momentos, o porque la Casa del Rey no le informó al presidente de su viaje, o por razones así. ¿Y es que alguna vez le informó a alguien cuando se iba a Rumanía a cazar osos con Ceausescu? Todavía en 2004, tiempo después de la caída del tirano, seguía yendo a lo mismo. El 12 de octubre de ese año el periódico Romania Libera de Bucarest informó de su cacería en la región rumana de Covasna, al pie de los Cárpatos, en que mató a escopetazos a nueve osos, una osa gestante y un lobo y dejó malheridos de bala a varios otros animales que medio centenar de ojeadores le iban poniendo a su alcance, de suerte que los pudiera abatir sin riesgo alguno. Varios miembros de la policía secreta rumana disfrazados de campesinos e infiltrados entre los ojeadores protegían de los osos y de cuanto peligro se pudiera presentar al distinguido personaje. La cacería o masacre tuvo lugar desde el viernes 8 de octubre al domingo 10 y la organizó la empresa Abies Hunting, experta en safaris. El Rey había llegado al aeropuerto Otopeni de Bucarest en su jet privado, y escoltado por 10 patrullas de la policía y varios vehículos de acompañamiento protocolario se había trasladado a las cabañas que tenía antes Ceausescu para sus cacerías en la región. Los lugareños de Covasna le depararon al Rey español un cálido recibimiento folclórico vestidos con trajes típicos y lo agasajaron con palinca, un aguardiente de ciruela.
Así que lo de matar animales grandes como el elefante y los búfalos de la semana pasada no es cosa nueva: le viene de lejos al Rey. Y se la va a dejar de herencia, junto con un dineral, a su nieto, quien se acaba de herir un pie por andar jugando con escopetas. ¿Qué irá a cazar este niño cuando crezca y le permitan sus padres ir de cacería? ¿Elefantes? ¿Osos? ¿Búfalos? Ya no van a quedar. Para entonces su abuelo habrá acabado con todos. Aunque las posibilidades que tiene el niño en cuestión de reemplazar andando el tiempo a su abuelo en su altísima dignidad son pocas, alguna hay. Estaría perfecto ahí, como fabricado a la medida del puesto. Es el Rey que se merece España, el país que despeña cabras desde los campanarios de sus pueblos para celebrar, con la bendición de la Iglesia, la fiesta del santo patrono.
Fernando Vallejo es escritor. Autor de La virgen de los sicarios, ha ganado el último Premio FIL de la Feria del Libro de Guadalajara.

sábado, 14 de abril de 2012

Longa vida ao Santos Futebol Clube



Filho do rádio sou.
Santos forévis.
É o meio time do mundo do meu coração.

quarta-feira, 4 de abril de 2012

A Globo censurou Chico Pinheiro?

É a pergunta que faz quem assistiu à última matéria do Bom Dia Brasil (a grafia correta é Bom-Dia) de hoje, quarta-feira, 04 de abril. A reportagem mostrou que nove entre dez sucessos da música (???) brasileira são sertanejos (breganejos ou sertanojos, se você preferir). E dá-lhe cantoria com os jacus.
Ao final, o apresentador Chico Pinheiro fez curto e incisivo discurso, do tipo "e o Brasil, que nos deu Ary Barroso e Chico Buarque? Agora é tcharara, tchururu".
A belísima Renata Vasconcelos ainda tentou consertar com um "mas tem espaço pra todos".
Chico Pinheiro, que apresenta um ótimo programa musical na Globo News, não se conteve, continuou puto da vida e repetiu: "É, tcharara, tchruru. Bom-dia."
E cadê a censura?
Assista à reprise da matéria em
http://globotv.globo.com/rede-globo/bom-dia-brasil/v/brasileiros-sao-conquistados-pela-musica-sertaneja/1888098/
Cadê o comentário do Chico Pinheiro?
Sumiu no tcharara, tchururu.
Essa Globo é uma coisa.
Ampla solidariedade ao corajoso Chico Pinheiro.

terça-feira, 3 de abril de 2012

Michael Jordan, há 30 anos

Roubado do El País

—¿Tú crees que ha sido un gran tiro? ¿Crees que la gente lo recordará?
—Michael, ha sido el tiro más importante que hayas metido jamás.
—Pero no ha sido sobre la bocina.
—Michael, será el más importante de tu carrera.
—Ya veremos...
El diálogo entre Michael Jordan y su excompañero Buzz Petersen, en los vestuarios del Superdome de Nueva Orleans donde el 29 de marzo de 1982 se disputó la final de la Liga Universitaria entre Carolina del Norte y Georgetown, revela la inopia de aquel chaval de 19 años en torno a lo que acababa de conseguir y, al mismo tiempo, su mayúscula ambición. La pasada madrugada, aquel episodio, del que se acaban de cumplir 30 años, habrá sido rememorado con ocasión de la final que enfrentaba esta vez a unas de las universidades con más títulos, Kentucky y Kansas.
“Aquel tiro dio inicio a la leyenda de Michael Jordan”, afirmó tiempo después John Thompson, el entrenador de Georgetown. Carolina del Norte venció por 63-62 gracias al lanzamiento en suspensión de Jordan, cuando faltaban 17 segundos para el final. Por entonces, en su segundo año universitario, era poco más que un telonero. Las estrellas de Carolina del Norte eran James Worthy, elegido MVP, y Sam Perkins; la de Georgetown, Patrick Ewing. Aunque Jordan ya había sido elegido el mejor jugador de primer año en la Conferencia del Atlántico, todavía no se esperaba tanto de él.
“Nunca miré la bola. Simplemente, recé para que acabara entrando”, explicó
La igualdad presidió el partido. El marcador cambió hasta 15 veces de signo. A poco menos de un minuto para el final, Eric Sleepy Floyd, otra de las figuras en ciernes, adelantó a Georgetown, 61-62. Entonces, el entrenador de Carolina del Norte, Dean Smith, el mismo que había sermoneado durante meses a Jordan y le había amenazado con dejarle sin jugar si no pasaba más el balón, recurrió a su plan B. El A consistía en meter el balón dentro de la pintura para Worthy. Pero Thompson tenía más que cubierta esa opción, que caía por su propio peso.
Aquella jugada cambió la vida de Smith, que había llevado seis veces a Carolina del Norte a la final pero no había ganado ninguna, y, por supuesto, la de Michael Jordan. “No vi cómo entraba”, declaró poco después Jordan. “Simplemente recé para que acabara entrando. Nunca miré la bola”. Tiempo después, confesó que aquel tiro supuso el momento más crucial de su carrera.
Un año después fue elegido el mejor jugador universitario. A partir de ahí, fue dos veces campeón olímpico, ganó seis anillos en la NBA con los Bulls de Chicago, entre 1991 y 1998, y todavía mantiene, entre otros récords, los de mejores promedios anotadores a lo largo de su carrera tanto en la fase regular (30,21 puntos) como en los playoffs (33,45).
Nunca olvidó su aprendizaje en Carolina del Norte y por eso siempre jugó con una camiseta de la universidad bajo las dos que defendió como jugador de la NBA: Chicago (1984-1998) y Washington (2001-2003).



quarta-feira, 28 de março de 2012

Festa no céu

Foto do CPDOC do Jornal do Brasil. As duas abaixo vieram do portal Brasil 247 e do site do Millôr, respectivamente.


Millôr, um gênio brasileiro


www.millor.com.br